Un libro, en el peor de los casos, debe morir de viejo


Ediciones Vernacci no nació para competir con sus compañeras del panorama indie. Enfrentar un ritmo de novedades de cinco o seis títulos cada cuatro meses no está en nuestra naturaleza. Mucho menos echarlos a pelear con un margen angustiosamente estrecho entre unos y otros, para sepultar luego al vencedor de la camada bajo una nueva remesa de novedades. Tampoco nos caracterizamos por bombardear diariamente las redes con publicidad, ni por organizar eventos cada dos por tres. Sabemos que es poco usual, y hasta contraproducente, pero también lo es aportar un tratamiento artesanal al producto, dedicarle tiempo y trabajo extra a cada ejemplar, no escatimar en gastos y hacer todo lo posible porque el título, sea un éxito o no, esté en las librerías  como pensamos que debe estar.

     Sabemos que nuestra forma de proceder ha sido motivo de sorpresa en algunos círculos del panorama editorial, e incluso de mofa, pero el tiempo asienta, y lo que ayer parecían excentricidades o el producto de una locura kamikaze, hoy forma parte de nuestra marca (tal vez excéntrica, loca y kamikaze). Hace poco he podido leer en algunas entrevistas a diferentes editores que el ritmo de publicaciones en España debe bajar, que se edita mucho y mal, que hay que recuperar el gusto por la publicación de títulos solitarios con un ciclo vital completo. Nosotros no tendremos que recuperar esa buena costumbre porque fue nuestra filosofía desde el principio.  


     Larga vida a los libros.

1 Comentario

  1. Sois únicos, y estáis dando un ejemplo inmejorable en este mercado enloquecido y chapucero. El trabajo bien hecho, artesanal y profesional, es lo que nos puede sacar de la mediocridad. ¡Seguid así!

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